¿ES CIERTO QUE LA LECHE SIN LACTOSA…NO TIENE LACTOSA?

Este es un tema bastante tocado en las consultas. A pesar de que el consumo de este tipo de leche debería estar reducido a las personas con intolerancia a la lactosa, que suponen un 30% de la población española (según la Asociación de Intolerantes a la Lactosa) los datos de consumo de este tipo de leche son bastante superiores.

¿Por qué hay personas que optan por tomarla a pesar de no tener intolerancia a la lactosa? ¿es más ligera? ¿engorda menos? ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿qué es la leche sin lactosa? en este artículo os voy a dejar los conceptos básicos para comprender de donde viene y el por qué de esta denominación.

¿QUÉ ES LA LACTOSA?

La lactosa es un disacárido, el principal carbohidrato de la leche, y esta lactosa está formada a su vez por dos monosacáridos, que son la glucosa y la galactosa.

Entonces las personas intolerantes a la lactosa, ¿toman leche sin este disacárido? No, y os voy a contar qué es lo que sucede. Para poder digerir correctamente la lactosa, necesitamos “partir” la unión de sus dos azúcares ( lactosa y galactosa). Para esto nos ayuda una enzima que fabricamos de forma natural en el organismo: la lactasa. Se encarga de romper el enlace de la lactosa y por lo tanto, favorece que podamos digerirla bien, ya que de esta manera los dos azúcares pueden ser absorbidos por el intestino.

¿A la leche sin lactosa, le quitan la lactosa?

No. A la leche sin lactosa le añaden la enzima lactasa. Las personas con intolerancia a la lactosa no producen la enzima lactasa o la producen en muy baja cantidad, por lo tanto no pueden digerir correctamente la lactosa de manera que llega al intestino grueso, las bacterias la fermentan y se produce la sintomatología típica de esta intolerancia (gases, diarrea, hinchazón y malestra).

Por tanto, cuando compramos una leche sin lactosa, lo que realmente ha sucedido es que le han añadido lactasa, y de esta forma seguimos el ciclo natural: DISACÁRIDO LACTOSA (con sus dos monosacáridos glucosa y galactosa) -> llega la enzima LACTASA -> rompe la LACTOSA -> se digiere correctamente. Vamos, que este tipo de leche se podría llamar “leche con lactasa”.

¿Es la leche sin lactosa más ligera?

No, es un tipo de leche al que se le añade una enzima. El resto es igual, por lo tanto los valores nutricionales son los mismos.

“Pero yo la tomo porque me han dicho que es más digestiva

Solo es más digestiva en casos de intolerancia a la lactosa. Como he dicho anteriormente, si tu organismo no fabrica la suficiente lactasa, tendrás problemas para digerir la lactosa. Así que si tomas leche sin este azúcar, si que será más digestiva. Pero, si tu organismo fabrica lactasa con normalidad, no será más digestiva.

Como veis, solo tiene sentido tomar este tipo de leche si se tiene intolerancia a la lactosa. Y aún en casos de intolerancia, se podrían hacer más cosas, como suprimir los lácteos (ya que no son alimentos imprenscindibles en la dieta) o tomar bebidas vegetales.

Espero que os haya gustado el artículo 🙂

HElicobacter pylori y alimentación

🤔¿Helico…qué?🤔

Helicobacter Pylori es una bacteria exclusiva del estómago humano con forma de espiral que posee unos flagelos en uno de sus extremos, lo que le confiere movilidad. Está presente en nuestro tracto digestivo, se queda “pegada” a la mucosa, y en función de si permanece en suspensión en la mucosa gástrica o se adhiere a las células epiteliales… puede generar o no sintomatología.

Esta bacteria es muy “afortunada” ya que al existir en el organismo humano durante tantísimos años, nuestro sistema inmune no la ataca. Digamos que Helicobacter Pylori tiene capacidad para evitar las reacciones inmunitarias. A esto le sumamos que esta bacteria sobrevive perfectamente al pH ácido de nuestro estómago.

La infección por Helicobacter Pylori es bastante común, y afecta aproximadamente al 60% de la población, y una vez que se produce esta infección aparece la gastritis con sus síntomas típicos: reflujo, hinchazón abdominal, náuseas, vómitos, pérdida de peso, anemia, debilidad, dolor abdominal, sensación de saciedad aún habiendo comido muy poco y deposiciones muy frecuentes y oscuras.

Cuando se tiene una infección por esta bacteria, es importante no dejarlo pasar y acudir a un profesional médico que lo trate, ya que esto puede derivar en un cáncer gástrico. De hecho, tanto es así que la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer introduce a Helicobacter Pylori dentro del grupo I de carcinógenos.

Además, deberemos prestar atención a la alimentación, que va a jugar un papel esencial para mejorar las funciones del intestino. Gracias a la alimentación correcta se pueden mejorar los síntomas.

¿Cómo debe ser la alimentación en estos casos?

Se recomienda seguir una dieta de protección gástrica, y por tanto se debe evitar todo alimento que produzca irritación de la mucosa. Para ello, los alimentos desaconsejados son los siguientes:

  • Alcohol
  • Café y té
  • Zumos y bebidas con gas y azucaradas
  • Carnes rojas y embutidos
  • Pescados azules y mariscos
  • Lácteos más grasos
  • Frutas cítricas: naranja, mandarina, kiwi, pomelo..
  • Verduras que puedan producir flatulencias: coliflor, coles de bruselas, brócoli.
  • Verduras crudas.
  • Cereales integrales.
  • Legumbres enteras.
  • Dulces en general
  • Salsas
  • Especias picantes
  • Chocolate
  • Productos procesados

¿Y entonces que como?

Aunque parezca mentira, se puede comer saludable y rico eliminando todos los alimentos citados en el punto anterior. Los alimentos que sí están aconsejados en esta dieta de protección gástrica para el tratamiento dietético de Helicobacter Pylori son:

  • Cereales refinados: pan blanco, pasta blanca, arroz blanco, quinoa, cuscús…
  • Carne blanca: pollo y pavo fresco
  • Pescados blancos
  • Huevos: probando tolerancia ya que la yema puede causar malestar. Primero probaremos solo la clara y poco a poco iremos introduciendo la yema si se tolera bien. Eso sí, en tortilla o hervido.
  • Verduras: excepto las nombradas anteriormente. Siempre cocidas o en puré. También estarían indicados los caldos.
  • Frutas: excepto las cítricas. Suelen sentar bastante mejor en compota, asadas.
  • Tofu blanco.
  • Lácteos naturales, queso fresco, requesón.
  • Bebida sin azúcar de avena o arroz.
  • Legumbre: según tolerancia. Suelen sentar mejor sin la piel, bien cocidas y pasadas por el pasapurés.
  • Aguacate y aceite de oliva.
  • Infusiones.

Ante todo, es importante que esta pauta la realice un dietista o nutricionista especializado para poder adaptarlo al máximo a cada caso particular. La información que os acabo de dar es general y en ningún caso sustituye a la valoración del médico y del dietista o nutricionista.

Tofu con verduras y salsa de curry

Ya os hablé sobre el tofu y su interesante perfil nutricional: proteínas de alto valor biológico, bajo en calorías, rico en hierro, calcio y fibra. ¿Tan bueno es? algo le tiene que fallar. Pues lo que le “falla” es, para much@s de vosotr@s, el sabor. Me decís que está soso, y que no sabe a nada.

Por eso os traigo hoy esta receta, donde el tofu es el protagonista pero va acompañado de verduras al curry con una salsa muy ligera y rica. Totalmente apetecible y súper rico.

Ingredientes (para 3 platos):

  • 400 g de tofu firme
  • 2 zanahorias grandes
  • 1 pimienro rojo grande
  • Media cebolla dulce
  • 1 ajo
  • Media coliflor
  • Bebida de almendra para cocinar (la que utilizo es de marca Cuisine Mil, sin azúcar añadido). También podéis usar Leche evaporada Ideal, o poner leche de coco para cocinar (y no puse porque no tenía.
  • Curry, canela, pimienta negra y sal
  • Anacardos picados

Preparación:

Cocinamos en una sartén con aceite de oliva a fuego medio la cebolla, el ajo, la zanahoria y el pimiento rojo. Mientras tanto, ponemos a vapor la coliflor. Yo utilizo una vaporera para microondas, pero si no tenéis también podéis cortarla pequeñita y ponerla en la sartén con el resto de verduras. Simplemente tardará un poco más en cocinarse.

Cuando esté la coliflor lista la añadimos a la sartén y mezclamos. Añadimos las especias al gusto y los anacardos picados.

Echamos un chorrito de bebida de almendra, mezclamos, y dejamos unos minutos que se integren los sabores.

Listo!

Alimentación y migrañas

A todos y todas nos ha dolido la cabeza alguna vez. Pero cuando hablamos de migraña, nos referimos a un dolor de cabeza extremo, tanto que las personas que lo padecen tienen síntomas que les incapacitan para realizar sus actividades diarias. Entre estos síntomas se encuentra, además del nombrado fuerte dolor de cabeza, náuseas, debilidad general, sensibilidad a la luz y al sonido y cambios de humor.

¿Por qué aparece la migraña?

  • Estrés
  • Ingesta de medicamentos
  • Cambios hormonales
  • Hipoglucemias
  • Dormir mucho y dormir de manera insuficiente
  • Tensión baja
  • Ansiedad
  • Ruidos fuertes
  • Olores fuertes
  • Déficit de la enzima DAO

El déficit de la enzima DAO es la causa más común (un 95% de las personas con migraña, la padecen por este déficit).

La enzima DAO ( DiAmino Oxidasa) se encuentra en el intestino delgado y es la enzima que se encarga de eliminar la histamina que ingerimos con los alimentos. Por lo general, esta sustancia se metaboliza en el intestino y se elimina con la orina, pero las personas con déficit de DAO no son capaces de eliminarla, y por tanto se almacena en su torrente sanguíneo y tejidos, produciendo una vasodilatación que posteriormente provoca la aparición de la migraña.

El déficit de la enzima DAO puede producir, además de la migraña, otros síntomas como piel atópica, ezcemas, dolores musculares, naúseas, mareos, dolores abdominales, colon irritable, hiper e hipotensión y arritmias cardiacas (entre otros).

Alimentos y migraña

Combatir la migraña es complicado, incluso con medicación, pero la alimentación juega un papel realmente importante en este proceso. Según los alimentos que consumamos, podemos reducir los síntomas.

Para ello, se deben ingerir alimentos bajos en histamina y por tanto, evitar aquellos con un contenido más elevado, para poder evitar que se acumule en mayor cantidad en el organismo.

¿Cuáles son los alimentos a evitar?

  • Alcohol, ya que bloquea la enzima DAO y aumentan los niveles de histamina. Todas las bebidas alcohólicas son perjudiciales, pero en el caso de la migraña, las peores serán las que hayan sufrido una doble fermentación (cava, champán, cerveza, vino).
  • Embutidos.
  • Marisco
  • Pescados enlatados (atún, sardinas…).
  • Lácteos. Cuánto más grasos sean, más histamina tendrán.
  • Chucrut (col fermentada)
  • Soja y derivados (tofu, soha texturizada, tempeh de soja…)
  • Chocolate
  • Vinagre
  • Frutos secos
  • Frutas cítricas. En este caso, contienen una amina llamada putrescina que compite con la histamina en las rutas de metabolización, y esto puede producir también la aparición de migraña.
  • Salsas
  • Bollería industrial

¿Qué como entonces?

Los alimentos con una cantidad de histamina más baja. Por ejemplo:

  • Frutas, excepto las cítricas.
  • Verduras, controlando la berenjena , calabaza, espinaca, calabacín y pepino.
  • Carnes y pescados frescos
  • Aceite de oliva
  • Queso fresco, apenas contiene histamina y podría introducirse bajo control

La alimentación para combatir la migraña es compleja, y todo lo comentado en este artículo son aspectos generales que no tienen por qué funcionar a todo el mundo. Por ello, mi recomendación será acudir a un dietista o nutricionista para adaptar la alimentación a cada caso.

"Mantecados" deluxe

Hola! ya llega la navidad, y nos guste más o menos, en lo que todas y todos estamos de acuerdo es en que los dulces navideños están demasiado buenos.

Una buena idea para estas fechas es preparar nuestros propios dulces navideños versión saludable. Sí, es más cómodo comprarlos ha preparados, pero a nivel nutricional los industriales no hay por donde cogerlos…mientras que si los hacemos en casa podemos hacerlos ricos, sin azúcar y con los ingredientes de mejor calidad.

Hoy os dejo estos “mantecados” de almendra, rellenos de crema de cacahuete y con una capita de chocolate negro encima…riquísimos, veganos, sin gluten y súper fáciles de hacer. Ahí va:

Ingredientes (me han salido unos 10, de distintos tamaños):

  • 100 g de harina de almendra
  • 40 ml de aceite de coco
  • Chorrito de esencia de vainilla
  • Pizca de sal
  • Crema de cacahuete
  • Tres onzas de chocolate negro (yo he usado del 85% en cacao)

Preparación:

Empezamos poniendo en un bol la harina de almendra, el aceite de coco líquido, la vainilla y la sal. Mezclamos con una cuchara hasta que quede todo integrado. Si os queda tipo arenilla, no pasa nada, luego se le da forma en la mano.

Ahora, vamos cogiendo masa y trabajamos en la mano haciendo forma redonda y haciendo un poquito de fuerza para que todo quede bien homogéneo. Podemos hacer unas hendiduras en el centro de cada mantecado para poner la crema de cacahuete tras el horneado, o dejarlas lisas y poner la crema encima, daría igual. Yo he hecho de las dos formas y el resultado es bueno en ambos casos.

Las horneamos unos 15 minutos a 200º, o hasta que estén doraditas.

Una vez fuera del horno, ponemos crema de cacahuete en el centro de cada mantecado (no mucho, solo para darle un toque :)) y las llevamos al congelador unos 15 minutos, o hasta que esté la crema de cacahuete más bien sólida.

Al sacarlas de congelador, derretimos el chocolate negro en un cuenquito, y untamos cada mantecado por un lado. También podéis bañarlos enteros, o solamente ponerle unas rayitas de chocolate por encima, según vuestro gusto. Incluso dejarlos sin chocolate ( imposible para mi).

Volvemos a meterlas al congelador para que quede todo bien sólido.

Y ya están listos listísimos para ser degustados, quién dice en navidad, dice en cualquier fecha…la repostería saludable no tiene época 🙂

Y recordad: SALUDABLE NO ES IGUAL A INFINITO < 3

Lasaña vegana con bechamel de coliflor

Hola! hoy os traigo esta lasaña que preparé ayer para la cena, muy muy ligera a nivel calórico pero súper saciante. Enseguida veréis por qué 😉

Cuando pensamos en una lasaña, siempre nos viene a la cabeza tomarla muy esporádicamente ya que se considera un plato de gran volumen calórico y bastante alto en hidratos de carbono. Láminas de pasta blanca, queso, carne picada y la famosa bechamel con su buena harina, mantequilla y leche…visto así, sí que consideraría este plato para comerlo de forma puntual.

Peeeero, la que yo os traigo es diferente. No lleva pasta, ni tampoco esa bechamel tan contundente. Y ojito, que la bechamel de coliflor está muy rica, tanto que he pensado hacerla más a menudo como acompañamiento o simplemente como crema.

En definitiva, es un plato muy saludable, nutritivo y súper saciante. Os dejo la receta:

Ingredientes para 4 porciones generosas:

Para la bechamel:

  • 1 Coliflor no muy grande
  • Media cebolla grande
  • Una taza de bebida vegetal (yo he usado arroz)
  • Canela
  • Pimienta negra
  • Sal

Para la lasaña:

  • Dos calabacines grandes
  • Media cebolla
  • Un pimiento rojo grande
  • Tres pimientos verdes
  • Un poco de calabacín
  • Soja texturizada
  • Salsa de tomate sin azúcar añadido (podéis hacerla casera, o usar una envasada. Yo utilicé el sofrito de tomate y cebolla de Gallina Blanca).
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Orégano

Preparación:

Antes de comenzar, ponemos en un cuenco la soja texturizada a hidratar con abundante agua.

Ahora sí, empezamos preparando la bechamel. Cortamos la cebolla en trocitos pequeños y la ponemos a pochar a fuego medio con aceite de oliva en una sartén. A continuación añadimos los arbolitos de la coliflor (cuanto más pequeños, mejor) y añadimos la bebida vegetal.

Ponemos la canela, pimienta y sal, tapamos y dejamos cocinar hasta que la coliflor esté blandita. Cuando esté lista, pasamos todo por la batidora hasta crear una “bechamel”, añadiendo agua si la queremos más líquida (yo no añadí nada, porque me gusta espesa).

Ahora vamos con el relleno de la lasaña. Cortamos finita la cebolla, pimientos y un poco de calabacín y lo cocinamos a fuego medio con aceite de oliva y sal. Cuando todo esté prácticamente cocinado, añadimos la salsa de tomate, mezclamos bien, el orégano y pimienta, y por último la soja texturizada. Reservamos.

Para hacer las láminas que harán de “pasta”, cortamos por la mitad los calabacines y con cuidado iremos haciendo láminas finitas (con cuchillo o mandolina). Es importante que estén finas para que sea más agradable a la hora de comer. Las vamos pasando por la plancha para que se queden más blanditas.

Con los tres elementos listos, montamos la lasaña: Capa de láminas de calabacín, capa de bechamel, capa de relleno, y así sucesivamente.

Horneamos un poquito y listo!